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Historia de Greenlee

La "máquina de fabricar toneles"

La historia de Greenlee empieza en el condado de Crawford, Pensilvania, hace más de 160 años. Los gemelos Robert y Ralph nacieron en una granja en abril de 1838. Su padre, Edmund Greenlee, era un granjero inquieto, con muchas ideas. Edmund diseñó varios dispositivos destinados a reducir el trabajo manual, y entre ellos se destacaba una máquina para fabricar toneles de madera, que patentó cuando sus hijos eran pequeños. Al parecer, este entorno resultaba muy estimulante para los hermanos, que demostraron tener aptitudes para la mecánica y capacidad de inventiva, y lograron dominar la técnica de fabricación de toneles antes de cumplir los 20 años de edad.

En la biografía de la empresa, titulada Round Bits... Square Holes ("Brocas redondas y orificios cuadrados"), escrita en 1962, se puede leer lo siguiente: "Aprendieron el oficio en el mejor momento posible". Y así fue: en 1859, poco después de cumplir 21 años, Edwin Drake perforó el primer pozo petrolífero de la región, a solo unas millas de la casa de los Greenlee. Pronto surgieron más pozos, y la demanda de barriles para almacenar petróleo superó los 1.000 al día, "más de los que todos los toneleros del nordeste de Pensilvania podían producir". Ralph y Robert aprovecharon bien las máquinas de su padre, y así comenzó esto que un día sería Greenlee…

El traslado a Chicago

A medida que la producción petrolera y el suministro de toneles comenzaron a estabilizarse en los años siguientes, los hermanos se plantearon la posibilidad de trasladarse a una ciudad para acceder a otros mercados; en aquella época, los toneles de madera se utilizaban para almacenar y transportar muchísimos Greenlee Historical Building productos. Parece ser que Edmund, su padre, no solo los apoyó, sino que aceptó que en 1862 los dos jóvenes trasladaran la empresa a Chicago, uno de los principales puntos de embarque de cereales y carne, donde la demanda de toneles crecía al mismo ritmo vertiginoso con que se expandía la ciudad. El comienzo de la Guerra Civil estadounidense y el uso de la ciudad como arsenal principal y punto de suministro por parte del Ejército de la Unión también generaron mayor demanda de toneles.

A un año de su llegada a Chicago en 1862, Ralph y Robert ya se habían consolidado, el negocio de las máquinas de fabricación de toneles no paraba de crecer y la empresa se expandió aún más al abastecer de maquinaria a otros fabricantes. Pero los hermanos estaban más interesados en seguir desarrollando nuevos productos, y así fundaron oficialmente Greenlee Brothers & Co con su socio William Brooks en 1866. (Cabe destacar que en esta época, los hermanos cortejaron a las hijas de Brooks: Robert finalmente se casó con Emily y Ralph, con Elizabeth Brooks). Greenlee Bros no sufrió ningún daño durante el gran incendio de Chicago en 1871, y el aumento de la demanda de máquinas de carpintería para la reconstrucción no hizo más que reafirmar el progreso de una empresa que ya estaba consolidada en la fabricación de mobiliario y otros productos de madera. Un artículo publicado en una revista de 1873 informaba que los hermanos tenían "25 empleados para construir cepillos, machiembradoras, limadoras, sierras… y demás productos".


La "mortajadora de cincel hueco"

Uno de los primeros catálogos garantizaba que "si otra marca construye una máquina que iguale a una de las nuestras, la mejoramos o dejamos de fabricarla". En 1874, Ralph y Robert obtuvieron un nuevo triunfo con la invención de la "mortajadora de cincel hueco". De tamaño similar al de una sierra de mesa, esta herramienta revolucionaria que combinaba el filo de un cincel de cuatro caras con la capacidad de perforación de una broca giratoria para producir orificios cuadrados en la madera (un diseño que se ha utilizado hasta hoy en todo el mundo y que sirvió de inspiración para el logotipo de la "G cuadrada" de Greenlee que aparece al principio de la página) permitió construir productos de madera más resistentes, con mayor rapidez y precisión. La mortajadora tuvo tanto éxito que los hermanos compraron un lote para la construcción de una nueva fábrica (que, por ironía del destino, se encontraba a solo una manzana de distancia de DeKoven Street, donde se supone que la tristemente célebre vaca de la señora O'Leary inició el gran incendio de Chicago).



El "vagón para la fabricación de traviesas de Greenlee"

Después de la Guerra Civil, el país continuó expandiéndose hacia el oeste a un ritmo vertiginoso, y la ejecución de las obras de la primera línea de ferrocarril transcontinental en 1869 no hizo más que promover esta migración, con el traslado de miles de colonos rumbo al oeste de Misisipí. A su vez, todo esto impulsó la construcción de miles de millas de nuevas vías de ferrocarril; entre 1870 y 1880, se tendieron 40.000 millas de vía nueva, y en la siguiente década, se agregaron otras 65.000 millas, y cada una de ellas necesitó varios miles de traviesas de madera como soporte. En este contexto, los Greenlee decidieron desarrollar una maquinaria más innovadora y más compleja que cualquier otro producto que hubieran diseñado hasta entonces: el "vagón para fabricación de traviesas", una fresadora autónoma sobre ruedas para la fabricación de traviesas ferroviarias. Se introducía la madera en basto por un extremo, y por el otro extremo de la máquina salían hasta seis traviesas terminadas por minuto. (En 1911, Greenlee ya construía "vagones motorizados para mecanizado y fijación de traviesas" y otra maquinaria pesada para unión de mortaja, espigado y corte, diseñada para constructores de vías férreas y vagones). Un gerente de Pullman Car Company escribió lo siguiente sobre los hermanos Greenlee; "siempre logran superar nuestras expectativas en todo sentido".



La "sierra de alimentación automática"

El primer catálogo de Greenlee se publicó en 1875, y en 1881 los hermanos marcaron otro hito con la presentación de la "sierra de alimentación automática". Esta máquina, que tenía el tamaño de una mesa y estaba diseñada para acelerar la producción y evitar la pérdida de falanges Greenlee Historical Building —un accidente muy frecuente en los aserraderos de la época—, llegó a ser aún más popular que la mortajadora: cada 2.000 mortajadoras vendidas, se producían 9.000 ventas de sierras automáticas en regiones muy diversas, como América del Sur, Europa e incluso Australia. En aquella época, cuando se despachaba un pedido de una sierra, se llenaba un vagón completo del mismo modelo con la confianza de que se venderían todas las unidades durante el trayecto.



El traslado a Rockford

Con el cambio de siglo, Greenlee ya había ocupado diferentes edificios de Chicago que siempre terminaban resultando pequeños, incluidas dos fundiciones para el moldeado de sus propias piezas. La empresa también sufrió su propio "gran incendio", que convirtió la fábrica en "un montón de escombros cubiertos de hielo" una noche gélida de 1897. Los hermanos se dispusieron a buscar un terreno con acceso a la línea ferroviaria y con una extensión que permitiera construir cerca de 20.000 pies cuadrados de instalaciones y una fundición, con terreno adicional para futuras ampliaciones. En 1903 se decidieron por un enorme solar en Rockford, Illinois (región que ya se había convertido en un polo de fabricación de muebles y que reunía a muchos de los clientes de Greenlee), un lugar donde el Ferrocarril Central de Illinois podía tender una línea hasta la nueva planta, como finalmente sucedió en 1904.

Poco antes de la Primera Guerra Mundial, Greenlee fabricó sus primeras herramientas para maquinaria metalúrgica. Pronto surgieron las primeras máquinas destinadas a la producción metalúrgica, ya que los fabricantes de automóviles y de vagones ferroviarios —sectores en los que se utilizaban muchísimo las máquinas de Greenlee— habían empezado a emplear el metal en lugar de la madera para fabricar las carrocerías. En 1927 se fundó otra empresa denominada Greenlee Tool Company para comercializar herramientas pequeñas, mientras que Greenlee Brothers & Company continuó con la comercialización de maquinaria. Unos meses después, Greenlee Tool Company incorporó una línea de punzones sacabocado para metal, y en 1930 presentó la "curvadora hidráulica de conductos y tuberías", uno de los primeros productos desarrollados especialmente para electricistas profesionales. La amplia familia de curvadoras que se desarrollaron a partir de este momento (además de otros productos pensados específicamente para este sector industrial) sigue siendo hoy un componente esencial del negocio de Greenlee.



Las máquinas de "transferencia automática"

Mientras seguían desarrollándose máquinas de carpintería, herramientas pequeñas y productos para electricistas, Greenlee fabricaba en 1935 maquinaria de producción de metal de “transferencia automática”, que incluía mecanismos de sujeción y alimentación hidráulica. Los operarios Greenlee Historical Machine solo tenían que cargar las piezas en basto y presionar un botón. Durante la Segunda Guerra Mundial, Greenlee construyó una máquina de transferencia automática de $800.000 y 175 pies de largo para fresar las tapas de los cilindros de los motores de los bombarderos B-17, la "Fortaleza volante". La máquina podía cargarse con 130 tapas de cilindros a la vez y en 49 segundos podía realizar 162 operaciones de maquinado, que antes requerían 300 horas de trabajo. Posteriormente, parte de esta máquina
se incluyó en la exhibición de máquinas herramientas del museo Smithsonian de Washington, D. C. Durante el período de posguerra, Greenlee produjo máquinas enormes capaces de fresar cien bielas de motor o cuerpos de compresores para frigoríficos por hora. En 1953, en solo ocho meses, Greenlee construyó ocho máquinas de 80 metros de longitud, cada una de las cuales era capaz de producir 100 cajas de transmisión para General Motors.


Greenlee hoy y mañana

En las décadas siguientes, se sucedieron muchos cambios en Greenlee. Entre ellos, la adquisición de Fairmont Hydraulics en 1992 y de Klauke, la compañía alemana dedicada a la fabricación de herramientas, en 1996. La expansión de la industria de los equipos de telecomunicaciones y datos se ha llevado a cabo mediante la compra de Datacom Technologies en 1998, Progressive Electronics y RIFOCS en 1999, e IMAP Corporation y la compañía del Reino Unido Chesilvale Electronics en 2000.

Greenlee continúa ampliando su oferta de productos, al tiempo que desarrolla inventos para los sectores de la electricidad, la agricultura, los servicios públicos, la construcción, el mantenimiento de fábricas y las telecomunicaciones. Hoy en día, las diferentes líneas de productos que miles de distribuidores de Greenlee ofrecen en todo el mundo ocupan cientos de páginas de catálogo.

Greenlee es hoy una empresa muy diferente a la que fue en sus principios, pero aún pervive el espíritu innovador y aventurero de los hermanos Ralph y Robert Greenlee para inventar y ofrecer productos y servicios de la máxima calidad. Con nuestro compromiso y nuestro crecimiento continuo por medio de nuevos productos y adquisiciones, Greenlee sigue afrontando el futuro con audacia.